Acristalamiento

Instalación del vidrio

Instalación del vidrio

Los vidrios han de colocarse de tal modo que en ningún caso sufran esfuerzos debido a:

 

  • Contracciones o dilataciones del propio vidrio.
  • Contracciones, dilataciones o deformaciones de los bastidores que lo enmarcan, propias de su naturaleza y/o construcción.
  • Deformaciones aceptables y previsibles del asentamiento de la obra, como pueden ser las flechas de los elementos resistentes.

Además, los bastidores fijos o practicables deben ser capaces de soportar sin deformaciones el peso de los vidrios que reciben, y no deformarse de manera permanente por presiones de viento, alteraciones por corrosión, limpieza, etc..


Los vidrios no deben tener contactos entre sí, evitándose igualmente contactos vidrio-vidrio, vidrio-metal y vidrio-hormigón.


La parte destinada a recibir el vidrio recibe el nombre de galce. El posicionamiento correcto del acristalamiento dentro de su bastidor lo asegura el acuñado del vidrio.


El correcto calzado del vidrio es fundamental para el buen funcionamiento de la ventana y determinante para que una ventana abra y cierre bien. Las características de los calzos las establece la norma UNE 85-222 y su situación para los diferentes tipos de apertura. Excepto para los bastidores de eje de rotación vertical, los calzos de apoyo C1, siempre en número de dos, se sitúan a una distancia de las esquinas igual a L/10, siendo L la longitud del lado donde se emplazan.


Tras la colocación del vidrio ya sólo queda volver a ajunquillar y proceder al sellado de la ventana. En el sellado, para dar estanqueidad a la unión entre la ventana y el muro, sellaremos la holgura perimetral por la parte exterior de la ventana con silicona neutra.

Planos