Apartamento Passivhaus de México cuenta con perfiles KÖMMERLING

4/04/2018
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México obtuvo su primera certificación Passivhaus a mediados de 2014, tras la rehabilitación de un apartamento en la azotea de un edificio de 1930, en Colonia Roma Norte, en Ciudad de México. Este caso tuvo una gran repercusión, ya que el proyecto se convirtió en el ganador del Primer Concurso Iberoamericano de Passivhaus. El encargado de la remodelación fue el estudio de arquitectura INHAB que, tras construir años antes un apartamento de 42m2 con materiales temporales, decidió apostar por estándares pasivos para su remodelación. Alejandro Herrera, arquitecto del proyecto y dueño del apartamento, tenía clara la importancia de una buena envolvente térmica para poder conseguir su objetivo y, por ello, no dudó en contar con KÖMMERLING para las carpinterías, quien aportó el material necesario para las mismas.

 

 

La propuesta de diseño e instalación de las ventanas fue obra de Windlock Soluciones Sustentables (Ventanas San José) y la fabricación de estas la llevó a cabo Ventanas Exclusivas, taller que trabaja con KÖMMERLING en México. El sistema escogido para el proyecto fue EuroFutur Elegance, instalándose los siguientes elementos:

 

- 1 puerta osciloparalela de cierre central.

- 3 ventanas de una hoja de apertura oscilobatiente interior, dos izquierdas y una derecha.

- 4 ventanas de una hoja de apertura abatible interior con manilla lateral.

- 1 puerta de calle de una hoja de apertura practicable exterior derecha, con marco inferior.

 

Las mejoras introducidas en la envolvente térmica favorecieron el ahorro energético de la vivienda y una reducción notable de las emisiones de CO2, consiguiendo finalmente el objetivo del proyecto: la certificación Passivhaus. Cabe recordar que, las viviendas que cumplen con el estándar Passivhaus llegan a ahorrar entre un 75% y un 90% en el consumo de energía respecto a las convencionales, con los beneficios medioambientales que ello conlleva.

 

 

Otros proyectos Passivhaus destacados en Latinoamérica

 

En Latinoamérica, la primera vivienda en lograr este certificado (para uso no residencial) fue la sede del Banco de Crédito e Inversiones de Chile en 2012, seguida por una casa rural situada en las montañas de Santiago y que consigue ahorrar un 85% de energía.

 

A pesar de estos ejemplos, resulta curioso que el porcentaje de construcción de casas pasivas y el aprovechamiento de energía solar sea mucho mayor en Europa que en Latinoamérica, cuando al otro lado del charco la radiación solar es mayor. De hecho, de las más de 4000 viviendas que han sido certificadas a nivel mundial con el estándar Passivhaus, un número muy limitado pertenece a este subcontinente. A pesar de que países como México, el cual cuenta con la Ley General de Cambio Climático desde 2012, son pioneros en materia medioambiental.

 

 

Un camino aún por recorrer

 

La principal reticencia en los ciudadanos hacia la construcción de casas pasivas es el precio, pero ¿estamos realmente informados en este tema? Si bien es cierto que los materiales necesarios para construir una Passivhaus son más caros que los utilizados para construir una casa convencional, la comparativa debe hacerse a largo plazo: aunque una casa pasiva pueda resultar más cara en principio, con el paso de los años el ahorro en gasto energético será muy superior, ya que apenas habrá que encender la calefacción o el aire acondicionado a lo largo del año.

 



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